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16/04/2015

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Abzug Interiors

Abzug Interiors

Crear espacios funcionales y acogedores parece sencillo cuando sobran los metros cuadrados, pero la cosa se complica cuando el espacio se reduce. Sin embargo, todo es posible si sabemos bien cómo usar nuestros recursos, ya que a la hora de hablar de interiorismo y decoración el tamaño importa, pero la distribución también. Saber sacar partido a nuestra vivienda es una de las cosas que más nos preocupa y una de las grandes obsesiones de muchos arquitectos y diseñadores de interiores: ¿cómo hacer más con menos?

Hoy descubrimos un coqueto loft de apenas 40 metros cuadrados en uno de los barrios con más encanto de Barcelona: el Borne.

Aquí el espacio principal se ha dividido entre dormitorio, comedor y salón, creando un todo que, sin embargo, sabe diferenciar bien cada área, salvando la intimidad de cada zona. Un proyecto del estudio Abzug Interiores que descubrimos en este artículo.

Los rasgos antiguos de este loft moderno

A falta de metros cuadrados, nunca está de más explotar otros recursos. En este piso han sabido jugar con los elementos de la arquitectura antigua, e incorporarlos de una manera natural al espacio. Así, una de las paredes de la habitación se ha dejado sin revestir, manteniendo a la vista la pared de ladrillo. De igual forma, también podemos observar las vigas de madera, que al no ser cubiertas consiguen que el espacio parezca visualmente más amplio.

Estos dos rasgos de la vivienda, así como las recias puertas de madera, le dan un aire especial a la casa y marcan el resto de la decoración, que se mueve entre lo vintage y cierto aire industrial. Las sillas de forja, las piezas de anticuario, como el baúl de madera bajo la televisión, consiguen dar carácter a esta vivienda. Y es que no solo las grandes viviendas pueden tener una identidad propia. En este loft se ha conseguido crear un interior personal y único aunque lo que sobren, precisamente, no sean metros cuadrados.

En el dormitorio, la decoración que encontramos varía ligeramente de la que veíamos en la zona de día. Por un lado, en esta habitación sin ventana se han buscado tonos suaves y luminosos, de ahí que las vigas de madera del techo se hayan pintado de blancas. La madera consigue un efecto cálido, pero también puede empequeñecer un poco los espacios, por lo que para un dormitorio pequeño, como el que tenemos en este estudio, es mucho más conveniente prescindir de ella o pintarla con colores claros.

No obstante, no hay que renunciar a la personalidad y al toque de color. Aquí se ha pintado de lila la pared frontal, la correspondiente al cabecero de la cama.

El lila también está presente en el cuarto de baño, que se ha distribuido en dos partes. La primera está prácticamente en el dormitorio: una ducha con cancela de vidrio frente al lavabo. La segunda, la del váter, se encuentra más o menos oculta y encajonada al fondo de la estancia.

Hasta aquí este rápido vistazo a este estudio de apenas 40 metros cuadrados. Si quieres seguir leyendo sobre pisos pequeños, te recomendamos estos dos libros de ideas

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